Está situada en un parque encantador, que tuve la suerte de visitar en una mañana soleada. Las ardillas corren por todas partes y se acercan confiadas y la torre es muy bonita, aunque decidí admirarla solo exteriormente y reservar fuerzas para acercarme hasta el puente colgante de Clifton (que desde aquí ya no queda tan lejos).
