Fuimos en un black cab cuyo conductor era encantador y simpatizante católico y nos enseño esta parte como un profesional. A ambas partes merece la pena ser vistas desde los distintos lados del muro. Por cierto, han sustituido un mural que generaba conflicto por unas columnas con una placa. Se percibe que ambas comunidades no se toleran mucho, pero detalles...
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