Uno de los lugares más encantadores en los que he estado. Ya no por sus atracciones, si no también por la magia de la decoración.
Creo que es un error llevar a los niños muy chicos, porque merece la pena disfrutarlo y recordarlo.
Ir con flahses para no hacer cola porque si no se pierde muchísimo tiempo. Merece la pena...
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