Fue una de las principales actividades durante mi visita a Auckland,a decir verdad en un principio no le tomé el peso. Una vez listo subí hasta el último piso para el salto. Una vez ahí los nervios son traicioneros, verte ahí arriba y lo peor de todo saltar!, miras hacia abajo, y el miedo te invade. La parte mas complicada...
Más
