La experiencia con Vitalino y sus muchachos superó ampliamente cualquier expectativa. Están en cada detalle, desde el momento en que te asignan la camionetita (nueva y con aire) y tu guía hasta que te dejan (puntualmente) en el puerto.
El detalle de ir a lo de Vitalino a almorzar, conocerlo y charlar con él, comer el rico arroz con pollo...
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