Desde el mismo instante3 que sobrepasas sus muros y te adentras entre el frondoso jardín, comienza a detenerse el tiempo.
Chella te descubre un frondoso paisaje y un corto viaje al centro de Africa.
Su vejetación, su luminosidad y sus decorados naturales te hacen pasar un buen par de horas en otro mundo sin salir de Rabat.
Lo recomiendo
Más