Una experiencia increible, para conocer la naturaleza en un país europeo, no solo la historía, edificios y moumentos, sino también conocer las costumbres, comidas típicas y a su gente. Estuvo bien organizado, no tuvimos ningún accidente. El alojamiento estuvo bién y la ayuda que brindo Mircea en el último día llevando el carro con la bicicleta fué de lo mejor.
