Una buena muestra de la alta sociedad paulista. Imperdible para el turista que quiera hacer un poco de actividad física y empaparse de la cultura deportiva de los paulistas. Estuvimos tres horas disfrutando sus diferentes senderos. Lo único negativo que veo es que en ciertos momentos está demasiado lleno y algunas personas andan muy rápido en sus bicicletas o patines...
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