Mi hija de 14 años pudo finalmente cumplir su sueño de nadar con delfines; no así mis hijos menores. Deben tener una estatura determinada para poder entrar en la piscina. Pero para la que pudo hacerlo fue una experiencia inolvidable. Es caro, pero volvería a pagarlo: lo disfrutó y fue suficiente el tiempo que pasó con los delfines
