Las vistas del mar desde los puntos altos son increíbles, pero vale la pena bajar y salirse del camino (caminando obvio), ahí la sensación de contacto con la naturaleza es aún más dramática. La combinación de árboles con helechos es única. La lluvia intensifica la sensación de lejanía de la civilización. Lo mejor fue que estando yo sentado en una...
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