Cuando llegamos a Portland no recomendaron este lugar y realmente es un increíble lugar para descansar y meditar. Tuvimos la suerte que no había mucha gente y extendieron el horario de visita por una hora más de lo habitual. Los jardines son preciosos y dio la casualidad de que nos tocó una pequeña lluvia cuando estabamos ahí. Fue realmente mágico.
