El placer de pasear halcones de Harris, hacerlos volar, ver cómo se mueven en llano o entre los árboles, todo con un trato amable y cordial de los cuidadores. Sin duda, hay que probarlo. Y el paseo por el bosque del Ashford Castle, sin duda incomparable. Si no hay duendes allí, entonces los duendes no existes.
