Dios mío, me sentí como si pudiese llegar y tocar. Su pabellón estaba muy bien cuidados y que ambos parecían en dicha condición fantástica y felices pandas.
Llegamos un poco después de las 12 del mediodía del domingo. Me esperaba que se llena hasta los topes de gente, pero probablemente sólo unos 20 personas en más en la zona de...
Más
