Un hotel pequeño, justo al lado de la playa de Caneliñas. Buena comida, desayuno correcto, muy limpio, trato familiar y muy agradable... Si te gusta la playa, la tienes a diez metros del hotel. Si no te gusta, puedes tomar el sol en las tumbonas de la terraza. Solo un pero: el garaje es de difícil acceso.
