No me esperaba un lugar tan idílico. La atención estupenda, la habitación 11 preciosa, toda reformada y con todas las comodidades. La piscina y los patios del monasterio son preciosos. Hemos estado practicamnete solos y lo q se respiraba era paz frente a las bullas de otros sitios de veraneo. El restaurante muy bien, bonito y se come a precios...
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