Sinceramente, el hotel está un poco anticuado y las habitaciones no cumplen los estándares de calidad habituales. Pero el edificio y sus jardines tienen mucho encanto y las personas que trabajan en él son de lo más amable. Incluida la familia del marajá, que hace gala de una gran hospitalidad. Por lo demás, la visita merece la pena si se...
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