Bicicletas, auténticas y a escala, por todos lados. La habitación era preciosa, antigua, bien ventilada y grande. El baño estaba muy bien (el agua salía un poco fresca). Desayuno sencillo caliente y una variedad limitada de cereales. Los anfitriones encantadores, tienen un perro ENORME. Muy simpáticos, nos aconsejaron donde ir a comer. El desayuno te lo cobran aparte, puesto que...
Más
