descendimos en la Black Lion en un domingo por la mañana, un grupo de 17 frío, empapándose húmedos ciclistas y equipo de apoyo. El personal abrió el hotel, iluminada una chimenea crepitante, todos con té y café y felizmente soportar el desastre. Gracias a su amabilidad, pudimos continuar la 50-mile etapa más caliente y renovados. Sin duda, lo recomendaría, y...
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