La casa era como el palacio de Luis XVI pero en miniatura, lleno de figuritas, lámpara de cristales, cortinas impecables... algo rococó pero limpísimo y ordenadísimo.
El servicio fue impecable. El señor que lo regentaba fue muy atento y correcto con nosotros. La habitación era muy agradable y luminosa. Se cuidaba hasta el más mínimo detalle. Botellas de agua, planchador,...
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