El hotel está situado en un polígono comercial a las afueras de Friburgo, bastante alejado. Las instalaciones son deprimentes. La habitación era destartalada: techos altos con un gran ventanal que no se podía abrir del todo. Las sábanas tenían "pelotillas". No daba la sensación de limpieza. El restaurante italiano que anuncian que tiene abajo estaba cerrado y no tenía pinta...
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