Cuando llegas el dueño no está. En su lugar un letrero con una flecha hacia una aparato de teléfono desde el que tienes que marcar para que venga. Una vez te da la habitación se larga por donde ha venido, y no aparecer hasta por la mañana para dar el desayuno.
Las habitaciones dobles son alargadas, así que en lugar...
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- Hotel Rheingold
