Llegamos con retraso de 3 horas de Ryanair por los controladores aereas franceses. Esperabamos una habitación pequeña, un cuarto de baño chiquitina donde no podias sentarte en el inodoro pero por la mañana, la cucaracha de tamaño raton, que viajaba por la pared nos decidimos irnos. Nos han devuelto la mitad del dinero - la otro mitad tenemos que reclamar...
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