La habitación y el apartamento están cuidados y decorados con detalle, son amplios, familiares y muy acogedores. Bruno y Maristela son encantadores y muy amables, estuvieron pendientes de cualquier cosa que necesitáramos. Los desayunos increíbles con ese bizcocho casero de higos y plátano que hace Maristela cada mañana. La localización es ideal para recorrer toda la Toscana, el paseo a...
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