Pese a la rampa de acceso y luego las escaleras, que a última hora del día cuesta subirlas; un desayuno impecable pero con no demasiada variedad y tener que apagar los radiadores por el calor insoportable en las habitaciones, el hotel es una joyita.
Los dueños y el personal fueron muy amables en todo momento, les llamamos y nos vinieron...
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