Íbamos a aterrizar en el aeropuerto de Keflavik a las 3 de la madrugada y había acordado con el hotel que nos esperarían. Debido a un retraso en el vuelo, acabamos llegando allí a las 7:30 h aproximadamente y ahí estaba el propietario esperándonos con el desayuno preparado. Estuvimos charlando un buen rato con él mientras nos daba consejos acerca...
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