Sólo pasamos una noche, pero fue inolvidable. Lucie y Sid, los propietarios, tienen todo cuidado al detalle: la limpieza, la ropa de cama y baño, los DVD por si te apetece ver una película, revistas de todo tipo... Pero aún quedaba algo mejor: el fantástico desayuno. Todo lo que nos ofrecieron estuvo exquisito, pero también la presentación (vajilla y cubertería...
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