El sitio es precioso: una antigua Casa de Campo (antes que Chateau), rodeada de bosques y de viñedos.
Los dueños de la finca (el matrimonio Raoult), son , sencillamente, encantadores: muy simpáticos, están permanentemente pendientes de lo que puedas necesitar, te informan de todo lo que les pidas, recomiendan buenos (y poco caros) restaurantes...
La habitación era muy grande, con...
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