Un placer haber estado en un hotel donde sus maravillosos dueños nos hicieron sentir como príncipes, desayuno con tortas caseras, fruta recien sacada del sus áboles y otras exquisiteces servidas en el balcón donde se puede disfrutar de la hermosa vista de Positano y el mar. El restautante tambien familiar con exelente comida, habitacion muy cómoda y limpia.
Una familia...
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