Llegamos al hotel, nos hacen la tarjeta para abrir la puerta y hablando con la recepcionista descubrimos que debemos ir a comer al hotel de enfrente, qué ilusión, en el Belgravia no hay ni bar. Subimos a la habitación casi con miedo, ya que es de lo más tétrico.
Entramos a la habitación y descubrimos que los muebles tienen más...
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- Belgravia Hotel El Arenal
