después de recorrer un laberinto de calle acompañados de Asía, ocupamos una habitación muy bien decorado pero estrecha y con una cama acorde con la misma. Las dos cocineras son encantadoras y las cenas excelentes, los desayunos muy justitos y demasiado europeos -presupuesto manda-. Echamos a faltar una salón marroquí, para descansar después de las caminatas, el patio no es...
Más
- Administre la ficha de su perfil
