Nos hospedamos en el hotel Melissa Wasi en setiembre del 2011, camino a Cusco. Compartimos una cabaña, con preciosas vistas a las montañas. Suis dueños, dos peruanos excelentes , nos hicieron sentir como en casa, permitiendonos usar su parrillero, cocinando bajo las estrellas, para compartir finalmente todos juntos la cena.
Las cabañas quedan a 5 minutos en taxi del centro...
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