En favor del hotel se puede decir que está muy bien situado, junto al paseo marítimo y muy cerca del palacio de Diocleciano, por fuera es muy bonito y el personal es agradable.
El problema es dentro: las habitaciones son como las de un albergue estudiantil o un retiro espiritual, según entras te apetece ponerte a cantar el Kumbaya.
No...
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