Se trata de una casa-museo Otomana del S.XVII, ambientada en esa época incluyendo esa ambientación las habitaciones de huéspedes. Hay que dejar los zapatos en el porche porque toda la casa está cubierta de alfombras. Atención del propietario y empleados extraordinaria. Habitaciones muy confortables- El jardín una delicia. El desayuno buffet suficiente. El mejor café de todo el viaje Croacia-Bosnia....
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