Las habitaciones son pequeñas pero limpias.
En los techos siempre habia alguna lagartija.
Esta situado a diez minutos caminando del centro,
a la noche la zona esta un poco oscura pero la ciudad parece segura,
y uno se duerme con el sonido de sapos y grillos,
se puede sentir una conexion con la naturaleza.
Tiene wifi en el salon comedor,...
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