Cierto que es un hostel barato, pero moribundo. Sucio y húmedo, sin armario alguno
ni baldas en las habitaciones, sin asomo de la simpatía brasileña por ningún sitio. Escaso y rácano el café da mañá, escasa la información al huésped. De hecho, la tal Anya, rusa por más señas, que trabaja en recepción es capaz de despacharte "a la cama"...
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- Rio Backpackers De Janeiro