Despues del aguacero que nos cayó en Tortuguero necesitábamos un lugar seguro y tranquilo. En Casa las Brisas lo encontramos. Fue todo perfecto. Michel y Oscar se desvivían para que nos sintiéramos como en casa. No olvidaré la noche que pasamos en la playa junto la hoguera que nos prepararon. Y los desayunos amenizados por ellos dos.
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