Un lugar inmejorable para perderse, lleno de encanto y buenas vibraciones. La dueña cuida el el mínimo detalle y trata a sus huespedes como una gran familia. Lo mejor - el comedor al aire libre rodeado de la vegetación tropical, donde las mariposas gigantes de color azul te acompañan en tus desayunos. Muy recomendable !! Dziekujemy Sabino, wrocimy na pewno.
