El Auberge Rozendal era bastante como una casa en vez de un hotel para nosotros. Todo el mundo del personal era extraordinariamente amable y servicial. Las habitaciones son grandes y están amuebladas, cada uno de ellos el tener una terraza de su propio. Desde nuestra habitación teníamos una vista espectacular de la zona de los alrededores y hasta de la...
Más
- Administre la ficha de su perfil
