Fantásticos desayunos en una casa súperacojedora con personal muy atento. Ana la dueña te ayuda en lo que haga falta y el personal de servicio también es muy amable. El salón es muy agradable, con vistas al Canal Beagle. No está del todo céntrico y hay que subir un par de calles aunque tiene la ventaja que es más tranquilo.
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