Estuve en Carlingford mediante un campamento. Lo primero que destacaría del centro es su comida, bastante variada, desde el asqueroso arroz con curry hasta el vacuo puré de patatas, pasando por las horribles salchichas en hojaldre.
Nuestra habitación, situada en la planta baja, era digna del peor presidio de la guayana francesa. Paredes de ladrillo, literas chirriantes... Todo ello acompañado...
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