Me gustó mucho el sitio, el trato excelente, que más puedo decir...
Las habitaciones grandes y tranquilas, hay que acostumbrarse a no tener cristales en las ventanas, pero en medio de la naturaleza, es fácil hacerlo.
Los dueños, además de agradebles, son muy cercanos.
Lo único que no me gustó fue el camino para llegar hasta allí, pero incluso eso...
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