Las toallas estaban sucias, la puerta se podría echar abajo de una patada y la zona no daba la sensación de ser segura, de hecho la recepción estaba blindada. De todas maneras, fuímos al 7eleven de al lado andando por la noche y no ocurrió nada -hay cámaras en la entrada-. Además, no pudimos dejar las maletas antes del check in en recepción. La verdad es que fue muy cutre pero lo único bueno es que estaba tirado de precio y cerca de las playas, a unos 15 minutos en coche, que no es poco en LA.
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