El lugar, la habitación y el jardín eran idílicos (casi un sueño), pero aún mejor (y eso es muy dificil) fue el trato humano y el gusto por el detalle que tienen Roberta y Claudio, todo son atenciones y amabilidad (te informan de todo lo que en la zona es interesante con mucho criterio y eso es fundamental). La decoración...
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