Hemos estado en White Swan varias veces y nos encanta. Nos dieron una de las habitaciones de la tercera planta porque tienen un balcón donde se puede sentarse fuera. Christine, la propietaria, presta atención a los detalles. Ella es una persona encantadora y agradable pero no intrusivo. Hay muchas pequeñas mesas y bancos en la habitación para poner cosas y...
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