Estuvimos en este hotel como base para ver la zona del Languedoc-Rosellón. Está situado en un pueblo muy tranquilo a las afueras de Beziers.
El hotel en sí, no era una gran maravilla, pero sí muy tranquilo. Se podía entrar y aparcar el coche en un patio interior y las habitaciones eran tipo motel, separadas del edificio principal.
Todo muy...
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