Llegué en la Casa del Atrio en la tarde y desde el primer momento percibì una atmosfera acogedora, elegante y al mismo tiempo muy familiar. La estructura es antigua y remodelada con gran cuidado y todo, colores, materiales, luces, contribuye al fascino que promana del edificio. Las habitaciones son enormes, de techos altos (un verdadero privilegio en muchos hotels en...
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