El hotel no vale nada, la comida pésima. Sólo positivo el personal, concretamente Rafael, de recepción, que es una persona educada y profesional (está muy por encima de la categoría del hotel), con un trato amabilísimo, que incluso ayudó a mis padres (mayores) a subir las maletas al pimer piso, ya que el edificio carece de ascensor.
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