Hemos ido dos veces a desayunar a este restaurante. Nos gusta la vista al mar, escuchar las olas, y ver pasar a la gente en el malecón. La primera vez pedimos un omelet a la diabla, con camarones y salsa de chile chipotle. La salsa estaba en su punto, muy sabrosa, un poco picante, justo lo necesario para saber bien....
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