Mi esposa es japonesa y dijo que éste es uno de los pocos restaurante japonés que encontró en Europa que podría sobrevivir en Japón. Tuvimos algunos nighiri con neghitoro y luego unagi, nos subimos a chirashi y luego que he probado un jugoso de pollo teriyaki. Un poco caro, pero muy bueno, a pocos pasos del Louvre y la Opera.
