No hay nada que pueda describir mejor este pequeño restaurante que el cuento de Cristian Andersen: toda la parafernalia del dueño y del local sólo sirven para esconder una cocina pobre y de mala calidad, para personas poco exigentes o que se dejen engañar por las apariencias. El resulato son unos "famosos" entrantes compuestos por patata machacada (con nombres rimbombates),...
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